La primera superbike eléctrica, basada en una Hayabusa

La primera superbike eléctrica, basada en una Hayabusa
Chip Yates fue el pionero en la movilidad eléctrica extrema, quien hace una década creó la primera superbike eléctrica SWIGZ. El inquieto Yates decidió emplearse a fondo hace más de una década para demostrar que los vehículos eléctricos no tenían que ser lentos y aburridos, y vaya si lo logró. Uno de estos ejemplos fue su curiosa y primera superbike eléctrica SWIGZ, basada en una Hayabusa, de la que tomó chasis y carenado. En 2010 la movilidad eléctrica echaba a andar, las baterías, los motores y la electrónica de control necesarios eran componentes dignos de la NASA.
Hoy en día todo esto es más “habitual”, pero entonces representó un verdadero desafío. En 2010 se propuso crear una superbike eléctrica que pudiese competir en el campeonato AMA contra motos de gasolina. Ahí es nada… Y en mayo comenzó a fabricarla desde cero.
Los motores eléctricos y las baterías de aquel entonces eran enormes, pesados, con poca densidad energética o poco potentes. Todo en contra para lograr una moto eléctrica decente. Para empezar, había que hacer sitio a la electrónica y a las baterías, ya que además de prestaciones, aceleración y velocidad punta, también era necesario disponer de autonomía. Así que una vez dispuso de un motor potente -refrigerado por líquido y de 250 CV-, hubo que echar mano de la calculadora para saber cuántas baterías necesitaba para hacer una carrera a todo gas. La cantidad necesaria fue tal que, tras rellenar con celdas el depósito, el espacio entre las vigas del chasis y la quilla de la moto, no tuvo más remedio que inventarse un alojamiento nuevo.
Y ahí llega el colín con el tamaño de una caja de moto mensajero. Sí, ahí también había material de peso, nada menos que un pack de baterías… Bajo el asiento del piloto ubicó parte de la electrónica. Todo estaba encajado dentro de un carenado integral de Suzuki Hayabusa. Pero no solo se preocupó de acumular baterías y ganar potencia, sino que también creó el primer KERS de rueda delantera nunca instalado en una moto.
Y es que también inventó un sistema para aprovechar la energía cinética de la deceleración en la rueda delantera para recargar la batería y así extender su autonomía. Se trataba de un sistema de ejes rey y engranajes -tomados de la moto Christini de tracción a la rueda delantera- que transmitían el movimiento de la rueda delantera al motor cuando la moto frenaba.
Al final acabó desmontándolo porque no fue necesario en carreras de seis vueltas, sobre todo teniendo en cuenta el peso extra añadido. La moto rodó en circuito en el Infineon Raceway a finales de 2010, en noviembre, y en enero de 2011 realizó su debut en carrera. Al final lograría dos podios, segunda y tercera plaza, en dos carreras del WERA AutoClub Speedway. Participó en unas cuantas carreras en circuito logrando puntas de 260 km/h, también tomó parte en el Pikes Peak y también se echó al ruedo de los récords de velocidad, alcanzando en abril de 2011 nada menos que 307 km/h en la milla de Mojave. Ahí añadió un aerodinámico al colín, agrandándolo aún más.
En 2019 la SWIGZ de Chip Yates formó parte de una exposición del Petersen Museum que repasaba las motos eléctricas de la década. Compartió cartel con las Zero, la fenecida Mission One, la Cake Kalk o la Harley-Davidson LiveWire entre otras.

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