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Volando alto en el siglo XX, Glenn Hammond Curtiss

Volando alto en el siglo XX, Glenn Hammond Curtiss
Glenn Curtiss ha sido uno de los personajes más ingeniosos no sólo del motociclismo, sino de la movilidad mundial en general. Y es que además de acumular hazañas como ciclista, inventor, fabricante, motociclista y aviador, también se le ha atribuido la de lograr alzar una motocicleta confeccionada por el mismo hasta los 200 km/h en el año de 1907; sin embargo, su fuerte siempre fue el diseño y confección de aeronaves en el siglo XX. Glenn nació el 21 de mayo de 1878 en Nueva York, EUA. Creció en un ambiente familiar hogareño, y al igual que muchas familias de finales de 1800 carecía de recursos económicos, por lo que Glenn se vio obligado a truncar sus estudios cuando cursaba el octavo grado para trabajar de mensajero en bicicleta.
Glenn era un joven ingenioso y con sed de salir adelante. Con tan solo 14 años de edad destacó en las carreras locales de bicicletas, y lo que lo hacía ejemplar era que las bicicletas que montaba eran creaciones diseñadas por él mismo. Como sus diseños eran prácticos, económicos y de muy buena calidad, no fue raro que rápidamente se cotizaran por los locales, y sin darse cuenta Glenn se convirtió en el fabricante y comerciante de bicicletas número uno de NY. En 1901 fabrica un motor con una lata de sopa de tomate, e increíblemente esa lata fue el carburador y funcionaba perfectamente para propulsar una bicicleta. Poco a poco fue modificando los motores hasta que llegaron a ser de motocicletas ligeras y muy potentes. En 1903 estableció su primer récord de velocidad sobre una motocicleta de fabricación completamente artesanal. Con ella rodó a 103 km/h durante 1.6 km, que para esa fecha era un logro bastante imponente.
En 1907 Curtiss pone a prueba una de sus mejores motocicletas en la carrera de Ormond en la Costa Este de Florida, la cual poseía un motor en V de ocho cilindros y 4 000 cc. Realmente ese motor no estaba pensado para ser utilizado en una moto, sino que era uno de los proyectos de Glenn para fabricar un motor de aviación. La motocicleta era tan grande que tenía que ser empujada por dos hombres cuando no estaba encendida. A pesar de que la moto no contaba con suspensiones ni con embrague ni caja de cambios, además de que medía 162.5 cm entre ejes y pesaba 124.73 kilogramos, logró ir a 136.6 millas por hora, algo así como 219.35 km/h sobre cuatro millas de arena de playa en 26.4 segundos. Con dicha hazaña no sólo estableció el récord más alto de velocidad sobre moto (de aquella época), sino que escribió su nombre en los libros de historia del motociclismo. El negocio de motos de Glenn se prolongó hasta 1914 bajo la marca MARVEL. Pero poco a poco su atención se fue desviando hacia la aeronáutica, y con su experiencia en motores incursionó en la creación de aviones.
Cuando inició la Primera Guerra Mundial Glenn Curtiss fue el principal proveedor de la milicia y fabricó una flotilla de 10 mil aviones, elaborando más de 100 a la semana. Suena algo casi imposible para la época, pero para ese entonces Glenn ya era un hombre millonario. Participó en el diseño y perfeccionamiento del tren de aterrizaje retráctil, y diseñó también un buen número de aviones, hidroaviones y dirigibles. En 1930 Glenn falleció por una complicación de una apendicitis. Actualmente los de Confederate Motorcycles tienen intención de formar una nueva compañía con el nombre de Curtiss Motorcycles en honor al pionero de la velocidad, Glenn Curtiss. Si deseas conocer más sobre la historia del motociclismo y de quienes la van escribiendo, te recomendamos estar pendiente de las  ediciones de MOTOCICLO.

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