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De origen español, el ciclomotor Vespino cumple 50 años

De origen español, el ciclomotor Vespino cumple 50 años

La increíble historia de este ciclomotor data del año 1952, cuando Enrico Piaggio crea la empresa Moto Vespa S. A. con la ayuda del INI (Instituto Nacional de Industria) y del delegado del Banco Urquido, en ese entonces Juan Lladó. Fue en ese momento cuando nació la Vespa, aunque todo el mundo la conocería en 1953.

Años después, en 1968, crearon un producto más económico, un modelo con motor de 49.77 cc, con patente española, y que unía una transmisión mediante correa trapezoidal con cambio automático continuo por variador centrífugo y la cadena de arrastre de los pedales dentro del mismo cárter, del motor y con suspensión monoamortiguador.

Era muy compacto y muy fácil de utilizar gracias a su transmisión por variador continuo, y ofrecía también la opción de los pedales para usarlo sin arrancar el motor. El asiento alargado era para dos pasajeros y la unidad contaba con frenos de tambor en sus dos ejes.

Pero más allá de sus virtudes técnicas se encontraban las económicas, pues su precio de adquisición era muy accesible y el coste de mantenimiento absolutamente pequeño.

Fue tal el éxito que Piaggio sólo fue introduciendo ligeros cambios al crear decenas de modelos diferentes, pero siempre fiel a su concepto original, con lo cual se convirtió líder en ventas por más de tres décadas.

Uno de los modelos más avanzados fue el Vespino F9 Fast Rider que ya lucía una carrocería más elaborada, y después surgió la versión F-18 con una estética un tanto modernizada.

 

 

Todo esto provocó que este ciclomotor se convirtiera en un icono para los jóvenes españoles de los años 70, y todos querían adquirir una.

Con el paso del tiempo y la evolución de las variaciones estéticas aparecieron los modelos AL y ALX, en los que hubo algunas novedades, por ejemplo, se cambiaron las llantas de radios originales por llantas de alineación. Años más tarde Piaggio decide cerrar la fábrica y acabar con la producción de este modelo.

 

 

Dos de las grandes virtudes que se le deben reconocer a este modelo es que, aunque no fueron muy innovadores, se posicionaron en los primeros lugares en ventas de esa época, y que el público les tomó cariño.

Actualmente se realizan competencias con estos pequeños ciclomotores, tanto en asfalto como en circuito. Por ejemplo, en el evento anual de La Bañeza es posible recordar estos icónicos modelos, ya que se han convertido en piezas muy coleccionables por su  gran valor dentro de la historia del motociclismo español.

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